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pavel godman.
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2 de abril de 2024 a las 11:02 #3329
pavel godmanSuperadministradorUn mito no es una mentira: es una historia contada por personas con una determinada perspectiva a otras con una perspectiva similar. Puede contener verdades y falsedades en distintas mezclas y proporciones, pero lo importante es que tenga sentido para su audiencia.
Según los creyentes en la Democracia (gobierno del pueblo, independientemente de cómo se defina y limite «el pueblo» para excluir a determinados segmentos de la participación en el gobierno), se trata de un sistema de toma de decisiones que permite gobernar a los más sabios, capaces y hábiles, independientemente de los privilegios hereditarios de clase; ésta es su herencia republicana (antimonárquica). Los demócratas (especialmente los que se identifican con la tradición del liberalismo) creen que el gobierno de la mayoría da más voz en la toma de decisiones a más personas. Creen que más representación significa más justicia, que una base de votantes más informada aumenta la sabiduría de los representantes, lo que fomenta la capacidad de respuesta y la justicia de dichos representantes. Para los demócratas, la información es poder. Estos son algunos de los mitos de la Democracia y son promovidos incansablemente por el Estado a través del adoctrinamiento en las escuelas públicas y de imágenes fantasiosas en los medios de comunicación. […]
La idea liberal clásica es que información es igual a poder, o información es igual a libertad. De ahí la tonta táctica política de «decir la verdad al poder», como si el «poder» fuera una criatura con conciencia y/o sentido de la culpa. El canto de «Vergüenza, Vergüenza» en las manifestaciones cuando los policías apalean a los infractores de la ley o cuando un político da la cara es el resultado de este tipo de pensamiento mitológico. La idea de que la exposición y/o la vergüenza son suficientes para que los gobernantes modifiquen sus políticas es un legado del mito que rodea a Gandhi (especialmente la versión cinematográfica), que supuestamente avergonzó por sí solo al Imperio Británico lo suficiente como para conseguir que concedieran la independencia a la India. Este sinsentido pacifista y liberal sigue influyendo negativamente en la mayoría de los activistas anarcoides, como demuestran sus llamamientos a las movilizaciones masivas: más número equivale a más influencia, a más receptividad por parte de los representantes.
Han asimilado muchos mitos democráticos.
Lawrence Jarach
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