El ser humano está en estado de creatividad las veinticuatro horas del día. Una vez revelada, la utilización intrigante de la libertad por parte de los mecanismos de dominación produce un contragolpe en forma de una idea de auténtica libertad inseparablemente ligada a la creatividad individual. La pasión por crear que surge de la conciencia de la coacción ya no puede ponerse al servicio de la producción, el consumo o la organización. (1). La espontaneidad es el modo de existencia de la creatividad; no un estado aislado, sino la experiencia no mediada de la subjetividad. La espontaneidad concreta la pasión por la creación y es el primer momento de su realización práctica: la condición previa de la poesía, del impulso de cambiar el mundo de acuerdo con las exigencias de la subjetividad radical. (2). Lo cualitativo existe allí donde se manifiesta la espontaneidad creadora. Supone la comunicación directa de lo esencial. Es el azar de la poesía. Cristalización de posibilidades, multiplicador de conocimientos y potencialidades prácticas, modis operandi propio de la inteligencia. Sus criterios son sui generis. El salto cualitativo precipita una reacción en cadena que se da en todos los momentos revolucionarios; tal reacción debe ser despertada por el escándalo de la creatividad libre y total. (3). La poesía es la organizadora de la espontaneidad creadora en la medida en que refuerza el dominio de la espontaneidad sobre la realidad. La poesía es un acto que engendra nuevas realidades; es la realización de la teoría radical, el acto revolucionario por excelencia.
Raoul Vaneigem