Descripción
Si nos negamos a que otros organicen nuestras vidas, debemos tener la capacidad de organizarnos a nosotros mismos, es decir, debemos ser capaces de «reunir los elementos necesarios para actuar como un todo coherente que funcione». Para los anarquistas, individuos que desean ardientemente la eliminación de todo rastro de tiranía y domesticación, esto se ha experimentado en una miríada de formas según las condiciones sociales y económicas imperantes, y marcado por el concepto particular de totalidad de cada uno. Si en otro tiempo esto podía interpretarse -por algunos- como una gran organización para oponerse a la gran industria, hoy la desintegración social y la incertidumbre han ido más lejos que cualquier crítica al relegar tales empresas a las páginas de la historia. Nos queda el exquisito dilema: si mi libertad depende de la libertad de todos, ¿no depende la libertad de todos de que yo actúe para liberarme? Y si todos los explotados no actúan para liberarse -como un todo compuesto tangible-, ¿cómo puedo funcionar, es decir, organizarme, para destruir sin demora la realidad que me oprime?





Valoraciones
No hay valoraciones aún.