Descripción
La principal desventaja con que ha tenido que “enfrentarse” Malatesta consiste en que no se adaptó a la pauta establecida por los pensadores y líderes revolucionarios del siglo XIX, que le habría asegurado su lugar entre los que los historiadores consideran “grandes hombres”. Malatesta era, ante todo, un revolucionario cabal y ni siquiera se le ocurrió la idea de llevar un diario, y estaba demasiado activo como para poder tener el tipo de vida tranquila que le habría permitido archivar cuidadosamente su correspondencia para la posteridad y la comodidad de los historiadores. Además, aunque ya tenía 79 años cuando murió, nunca dispuso de tiempo –ni de voluntad, a mi parecer– para escribir sus memorias, tarea a la cual lo habían estado impulsando durante muchos años, por diferentes razones, tanto sus amigos íntimos como algunos editores que entreveían un best–seller. Y por último, no es menos importante el hecho de que Malatesta se ganaba la vida como obrero especializado y no como escritor. Si el lector piensa que exagero las desventajas, podría remitirlo a la valiosa Historia… de Cole, volumen II, para que observe la lista de más de 60 nombres de “Personajes Principales” con que comienza el volumen, e invitarlo a aplicar los diversos “tests” que he sugerido. Permítaseme enumerar algunas de las razones por las cuales pienso que ha llegado el momento no sólo de que los historiadores acuerden a Malatesta su adecuado lugar en el movimiento –obviamente, no puedo obligarlos a coincidir conmigo, pero espero que la publicación de este volumen de sus escritos les haga virtualmente imposible ignorarlo como pensador–, sino también, cosa más importante, de que los anarquistas del mundo de habla inglesa dispongan de algo más que un folleto para estudiar sus ideas.





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