Descripción
La antigua ética del trabajo ha desaparecido junto con las enormes estructuras obsoletas de capital que requerían un ejército permanente de productores, pero el trabajo sigue teniendo muchas más implicaciones que la mera supervivencia. Millones de personas siguen compitiendo por el privilegio de presentarse día tras día, año tras año, para entregar su cuerpo y su alma a cambio de un salario. La alternativa: encontrarse con los verdaderos deseos de uno y crear los medios necesarios para realizarlos, podría presentar algunas sorpresas y conducir a elecciones insospechadas. Un trabajo, por aburrido o arduo que sea, es la salida fácil. Da estructura a nuestro día y pone orden en nuestras expectativas, dándonos lo justo en nuestros bolsillos para adquirir una sublimación instantánea y sofocar cualquier repentina oleada de odio hacia lo que nos roba nuestro tiempo y nuestras vidas.





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