Descripción
La auténtica libertad, esencialmente, ha sido siempre el proyecto anarquista de entender y vivir. Es una búsqueda que ha unido y dividido significativamente tanto en la idea como en la práctica, lo que me ha llevado a la obvia conclusión de que sólo en relaciones radicalmente descentralizadas basadas en la afinidad es posible la auténtica libertad. Obviamente, estas relaciones se extienden al mundo no humano del que formamos parte de forma inherente e intrincada. Siempre formándose y reorganizándose en relación, algunos más otros menos, creando remolinos y espirales de afinidad. Creo que esto es la vida. Las ideas, los principios, y la moral en cualquier plano fuera del individuo disminuyen esta esencia de la libertad. Pero, creo, comprometerse con otro en auténtica libertad es la alegría de vivir. Esto es nuestra teoría y nuestra práctica. Somos las flores negras en el fin del mundo.





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