Acerca de la crítica

Inicio Foros Categorías Teoría y Praxis Acerca de la crítica

  • Este debate tiene 0 respuestas, 1 mensaje y ha sido actualizado por última vez el hace 1 año, 1 mes por pavel godman.
Viendo 1 entrada (de un total de 1)
  • Autor
    Entradas
  • #4672
    pavel godman
    Superadministrador

      Para toda crítica libre un pensamiento era el criterio; para la propia crítica yo soy, yo, lo indecible, y por tanto no meramente algo pensado; porque lo meramente pensado es siempre decible, ya que palabra y pensamiento coinciden. Verdadero es lo mío, falso aquello de lo que soy propio; verdadero, por ejemplo, la asociación; falso, el Estado y la sociedad. La crítica «libre y verdadera» prevé el dominio consecuente de un pensamiento, de una idea, de un espíritu; la crítica «propia», nada más que mi propio disfrute. Pero en esto último se parece de hecho -y no queremos ahorrarle esta «desgracia»- a la crítica bestial del instinto. Para mí, como para la bestia criticadora, sólo se trata de mí y no «de la causa». Yo soy el criterio de la verdad, pero no soy una idea, sino más que una idea, es decir, inexpresable. Mi crítica no es una crítica «libre», no libre de mí, y no es una crítica «servil», no al servicio de una Idea, sino una crítica propia.

      La crítica verdadera o humana sólo averigua si algo es favorable al ser humano, al verdadero ser humano; pero a través de la crítica propia tú determinas si te es favorable.

      La crítica libre trata de ideas y, por tanto, es siempre teórica. Por mucho que se ensañe con las ideas, sigue sin librarse de ellas. Sigue luchando con los fantasmas, pero sólo puede hacerlo mientras los considera fantasmas. Las ideas de las que se ocupa no desaparecen por completo; la brisa matinal de un nuevo día no las ahuyenta.

      El crítico puede, en efecto, alcanzar la tranquilidad ante las ideas, pero nunca se deshace de ellas; en otras palabras, nunca se dará cuenta de que por encima del ser humano encarnado no existe nada superior, a saber, su humanidad, su libertad, etc. Todavía le queda una «vocación» como ser humano, la «humanidad». Y esta idea de humanidad sigue sin realizarse, porque sigue siendo y ha de seguir siendo sólo una «idea».

      En cambio, si capto la idea como mi idea, entonces ya está realizada, porque yo soy su realidad; su realidad consiste en que yo, el encarnado, la tengo.

      La gente dice que la idea de libertad se realiza en la historia del mundo[451] Por el contrario, la idea es real en el momento en que una persona la piensa, y es real en la medida en que es una idea, es decir, en la medida en que yo la pienso o la tengo. La idea de libertad no se desarrolla por sí misma, sino que las personas se desarrollan a sí mismas, y en este autodesarrollo naturalmente también desarrollan su pensamiento.

      En resumen, el crítico no es propietario, porque sigue luchando con las ideas como con poderosos desconocidos, como el cristiano no es propietario de sus «malos deseos» mientras tenga que luchar contra ellos; para el que lucha contra el vicio, el vicio existe.

      La crítica se queda estancada en la «libertad del conocimiento», libertad de la mente, y la mente gana la libertad que le corresponde cuando se llena de la idea pura y verdadera; ésta es la libertad del pensamiento, la que no puede ser sin pensamientos.

      La crítica sólo vence una idea con otra; por ejemplo, la del privilegio con la de humanidad, o la del egoísmo con la del altruismo.

      En cualquier caso, el principio del cristianismo aparece de nuevo en su final crítico, ya que aquí como allí se combate el «egoísmo». No se trata de proponerme a mí mismo, el individuo, sino la idea, lo universal.

      M.S.

    Viendo 1 entrada (de un total de 1)
    • Debes estar registrado para responder a este debate.