Descripción
La guerra de Lenin contra las tendencias anarquistas ha asumido la más repugnante forma asiática de exterminio. El pasado septiembre numerosos camaradas fueron arrestados en Moscú, y el 30 de ese mes el Izvestia publicó la declaración oficial de que diez de los anarquistas arrestados habían sido fusilados «como bandidos.» Ninguno de ellos había sido juzgado, ni siquiera oído, ni se les había permitido ser representados por un abogado o recibir la visita de amigos o familiares. Entre los ejecutados se encontraban dos de los anarquistas rusos más conocidos, cuyo idealismo y devoción a la causa de la humanidad durante toda su vida habían resistido la prueba de las mazmorras zaristas y el exilio, así como la persecución y el sufrimiento en varios otros países.





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