Descripción
Por el momento, quisiera simplemente comprender cómo es posible que tantos hombres, tantos pueblos, tantas ciudades, tantas naciones, sufran a veces bajo un solo tirano que no tiene más poder que el que ellos le dan; que sólo puede hacerles daño en la medida en que ellos estén dispuestos a soportarlo; que no podría hacerles absolutamente ningún daño a menos que prefirieran soportarlo antes que contradecirlo ¡Sin duda una situación sorprendente! Sin embargo, es tan común que uno debe apenarse más y maravillarse menos ante el espectáculo de un millón de hombres sirviendo en la miseria, con sus cuellos bajo el yugo, no constreñidos por una multitud mayor que ellos, sino simplemente, al parecer, encantados y encantados por el nombre de un solo hombre cuyo poder no necesitan temer, porque evidentemente es la única persona cuyas cualidades no pueden admirar debido a su inhumanidad y brutalidad hacia ellos. Una debilidad característica de la especie humana es que a menudo tenemos que obedecer a la fuerza; tenemos que hacer concesiones; nosotros mismos no podemos ser siempre los más fuertes.





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